Dolorosamente pasmoso. Como la primera vez que oí el mensaje de la compañía telefónica anunciando la baja de la línea.


"[E]n el punto culminante de una crisis procedemos siempre por impulso, al revés de lo previsible, haciendo la barbaridad más inesperada. [...] La realidad se precipita, se muestra con toda su fuerza, y justamente entonces nuestra única manera de enfrentarla consiste en renunciar a la dialéctica, es la hora en que le pegamos un tiro a un tipo, que saltamos por la borda [...], que le soltamos la cadena al perro, piedra libre para cualquier cosa." Julio Cortázar, "Rayuela" (mutilado)



Tu piel está tatuada, indeleble, en mi piel, a falta de otros tatuajes en mí. Mi perfume está impregnado en cada pliegue de tu ser, inextinguible, como cuando te rehusabas a bañarte tras nuestros encuentros.
No importa lo que digas al respecto (y no digo esto porque no me importes vos); las palabras pueden decir NO, NO y NO pero más atrás y más hacia el fondo hay otra cosa.
Hay un pacto entre nuestros fluidos y una correspondencia entre nuestros labios: mi sangre caliente en tus manos; mi ingreso inaugural a tu interior palpitante, a tus latidos. El eco de nuestros gritos en la memoria, en carne viva.
Nos pertenecemos, la una a la otra, PARA SIEMPRE.